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PROFESORADO

CRISTINA CALLEJA

Cristina  Calleja  Bolado,  diplomada  en  la  escuela  de  arte  dramático  de  la Diputación de Valladolid. Amplía su formación en cursos  de teatro de verso, teatro clásico e interpretación ante la cámara,  además de en danza contemporánea  y en el campo de  las  artes  circenses  en  la  Escuela  de  Circo  de  Madrid “Carampa”,  especializándose después en técnicas aéreas en la Escuela de Circo Charivari, para consolidar su formación en la Escuela de Circo de Moscú (Rusia) 2005/06.

Diplomada en Magisterio Educación Física por la Universidad de Valladolid.

Ha  trabajado    y  trabaja  como  Actriz,  bailarina  y  trapecista  en  compañias  como Perfiles,  La  Ventanita,  Fauno  producciones,  Circo  Efímero  de  Producciones  Barranco, Teatro Corsario, Calamar Teatro, Producciones Meditea, Kull  d ́sac, Aereal  Acrobatics performance,  Globo  Media,  Ballet  contemporáneo  de  Burgos,  Azar  Teatro  o  Rayuela producciones entre otras.

Nominada tres años consecutivos por diferentes trabajos tetarles recibió el Premio mejor  interpretación femenina 2013 Unión de actores Castilla y León por su trabajo en “El juico de Dayton” de Azar Teatro.

  • Premio del público al mejor espectáculo del TAC de Valladolid en el año 2001 con su trabajo “Flower” con la compañía La ventanita.
  • Premio  mejor  espectáculo “estación  Norte “en  el  TAC  de  Valladolid  por  su trabajo en “Buy, blue roses” con la compañía Freak cabaret circus.

Trabaja desde 1996 en la escuela de danza de Valladolid, como profesora de Dinámica e interpretación. Imparte clases de teatro y danza en la escuela de Azar teatro desde el año 2010.  Su trayectoria profesional como docente y directora de teatro también ha sido premiada en varias ocasiones:

  • Premio diputación Provincial por “Aulularia o la comedia de a Olla” con el grupo de teatro de Matapozuelos
  • Premio  Diputación  Provincial    por “el  baile  de  los  ardientes”  con  el  grupo  de teatro de Matapozuelos
  • Premio  Mejor  puesta  en  escena  de  la  Diputación  Provincial  por “Liola”  con  el grupo Amaranto de Iscar.

MAR GONZÁLEZ

Cuando tenía 7 años, mi  madre decidió cambiarnos de colegio a  mis  hermanos  y a  mí, por  lo  que  para  integrarme  bien  en  el  nuevo  colegio  decidí apuntarme  a  las  clases  de danza que allí se impartían. Así fue como empezó mi andadura en el maravilloso mundo de  la  danza,  utilizando  por  barra  unas  espalderas  de  gimnasio y  bailando  en  los festivales del colegio. Unos años más tarde la profesora decidió abrir su propia escuela cercana al colegio donde decidí seguir con mi aprendizaje en esta disciplina, ya que me di  cuenta  que  no  quería  salir  de  ese  mundo,  la  danza  era  mi  pasión,  era  la  manera  que tenia para de evadirme de todo.

Tras  muchos  años  de  aprendizaje  de  la  danza  española,  de  ensayos  y  actuaciones  con grandes  maestras  profesionales,  grandes  compañeras  que  se  convirtieron  en  grandes amigas, llego a la Escuela de Danza de Valladolid donde me forman para los exámenes de ACADE de Madrid. A pesar de todos los años y experiencias que ya tenía dentro del mundo dancístico, no es hasta que llegué a esta escuela que  me cercioré de que esa era de verdad mi vida, allí pude darme cuenta de la importancia que tiene la constancia por conseguir  un  sueño,  que  el  que  la  sigue  la  consigue  y  que  no  importa  las  veces  que  te caigas, pues siempre podrás levantarte orgullosa de todo lo que has hecho y luchado por llegar a la meta.

Quise  completar  mi  formación  academia  y  realicé  mis  estudios  de  Integración  Social, compaginándolo con las clases en la Escuela de Danza. Cuando realicé mis prácticas en un  centro  de  educación  especial,  al  enterarse  de  mi  formación  como  bailarina,  me pidieron crear un baile para los alumnos en silla de ruedas. Fue durante la realización de esa  coreografía  que  aprendí  que  la  danza  no  tiene  barreras,  no  tiene  condición,  tiene sentimiento y  movimiento y que solo hace falta un cuerpo para poder crearla.

Tenía  claro  que  la  enseñanza  era  otra  de  mis  prioridades,  todo  lo  relacionado  con  la educación,  los  niños  y  en  especial  la  diversidad  e  integración;  por  lo  que  seguí compaginando  mis  dos  pasiones,  el  baile  y  el  trabajo  con y  por  las  personas  con discapacidad,  completando  así  mis  estudios  con  el  Grado  de  Educación  Primaria especializándome  en  Educación  Especial.  Durante  esta  etapa  fue cuando  empecé  mi contacto  con  la  Comañía  DyD,  formada  por  alumnos  con  discapacidad  intelectual  con las que compartía vestuario en la Escuela de Danza de Valladolid.

Hasta  ese  momento,  por  falta  de  tiempo,  no  pude  colaborar con  María  Tomillo (directora de la compañía), pero fue a raíz de la realización de las prácticas de Educación  Especial  dónde  llevé  a  cabo  unas  sesiones  de  danza  con  los  alumnos  del  colegio  de educación especial al que asistía; y de la realización de mi Trabajo de Fin de Grado, el cual  me  basé  en  los  alumnos  de  la  compañía  para  su  realización,  recibiendo  la enhorabuena por parte del profesorado de la Universidad.

Desde ese  momento, cuando María Tomillo  me ofreció la posibilidad de colaborar con ella en las clases y en el día a día de la Compañía, donde se unen mi pasión por la danza y por la educación, tenía claro que ahí es donde quería y quiero estar.

Durante  mi  formación  académica  de  danza  he  tenido  la  suerte  de  contar  con  grandes profesionales  y  maestros  con  son  Sonia  Fernández  y  Arturo  Aguilar,  profesores  que después se convirtieron en compañeros y a los cuales agradezco estar donde estoy y que gracias a ellos pude aprender y disfrutar de hacer la cosa más maravillosa que hay en el mundo  que  es  el  movimiento  y  expresión  a  través  del  cuerpo.  También  tuve  la oportunidad de recibir clases de grandes artistas como son, Los Vivancos, Irene Gotan o Mª Jesús García (repetidora de Sara Baras).

Martha  Graham  decía  que los  grandes  bailarines  no  son  geniales  por  su  técnica,  son geniales  por  su  pasión, hoy  puedo  afirmarlo  gracias  a  mi  trabajo  en  la  Compañía, gracias a la pasión, dedicación y esfuerzo de los alumnos y sobre todo, gracias a lo que he  vivido,  disfrutado  y  aprendido  a  través  del  arte  de  la  danza  y  que  afortunadamente sigo viviendo.

SONIA FERNÁNDEZ

Desde  los  cuatro  años  que  me  inicie  en  la  danza,  cuando  mi abuela  llevo  una foto mía a una escuela de danza que habían abierto cerca de casa, no pensé fuera a   ser  el centro de mi  vida.  Aunque era  muy pequeña pensaron que si podría adaptarme a  las clases  y  acertaron,  aunque  también  tengo  que  decir  que  más  de  un  día  creo  que desquicie  a  mis  profesores. Como  buena  disciplina  que  es  la  danza,  sin  querer  fui adaptándome y estaba encantada con todo lo que me iba aportando.

Viéndolo con perspectiva, el hecho de haber disfrutado de grandes maestros con mucha experiencia, me han hecho valorar la danza de una manera muy especial. Podría hablar de  muchos de ellos pero sobre todo Mariemma  me  marcó  ya desde el  inicio de mi carrera. Con ocho años,  ya decidió que había que ir a Madrid a los exámenes en el real conservatorio de danza. Aquello era otro mundo, eran momentos de grandes nerviospero  nos  hacía  sentirnos  unas  bailarinas.  Esto  me  fue  inculcando  la  seriedad  con  que había  que  tomárselo  todo,  su  preparación,  su  puesta  en  escena,  los  más  pequeños detalles y lo más importante… había que poner el alma en ello. Como un arte que es, novalía solo con la técnica,había que expresar lo que realmente sentías.

Cada vez que pasábamos por esos exámenes, que eran cada dos años, era un reto más grande a superar desde la técnica de la danza clásica, los bailes de repertorio de la escuela bolera, la danza estilizada con esas coreografías creadas por Mariemna llenas de matices, de sentimiento y  de ese carácter tan particular que hace únicas a sus coreografías;  el  folclore  que  de  manos  de  ella  eran  tan  estilizado  y exquisito  y  como  no  ese flamenco recto y serio.

El último curso fue muy importante para mí, suponía dar un paso muy grande  y pensar  que  haría  después.  Las  exigencias  eran  muy  grandes,  por  parte  de  Mariemma nunca  era  suficiente  y  todo  se  podía  mejorar;  también  tuve  la  suerte  de  tener  un  gran profesor de danza clásica Juan Carlos Santamaría que fue decisivo para mí preparación exigiéndome lo máximo que el creía que podía dar.

Todo  esto  supuso  que  acaba  mis  estudios  de  una  forma  muy  completa  y  que pensara a lo que me quería dedicar. Además de bailar en espectáculos que se me fueron proponiendo,  seguí formándome en cursos relacionados con diferentes estilos y con su pedagogía.  Con  la  formación que  fui  adquiriendo  no  tuve  problema  para  que  desde  la escuela que me formé, me propusieran dar clases. Sin pensármelo dije que sí, no podía ser más gratificante para mi saber que podía enseñar todo lo que había ido aprendiendo de tan grandes profesores y además en mi escuela.

Después de más de veinte años dedicándome a la enseñanza siempre he seguido formándome  sabiendo  que  la  danza  es  un  arte  vivo,  cambiante y  que  siempre  hay  que estar  en  continua  formación.  Con  mi  formación  en  el grado  superior  de  pedagogía danza española, que realice hace unos años, he vuelto a cerciorarme que lo que aprendí  desde  mi  niñez no pudo ser más exquisito  y todo se  lo debo a  los profesores que tuve. Todo esto me  lleva a pensar que el trabajo que  realizo es un privilegio, porque a pesar de  lo  duro  que  es  la  enseñanza  de  la  danza  es  mucho  más    gratificante  cuando  puedes ver crecer a tus alumnos, inculcándoles el amor a la danza y sus progresos dentro de un escenario. Otros  profesores  importantes  que  han  contribuido a mi  formación y han ampliado mis campos de estudio, han sido muchos pero destacaría, en danza clásica Eva Borg, Lin Gomila,  Belén Ponga, Beatriz Martín, Virginia Valero, en danza española  y flamenco  Eva  Tejedor,  Rosa  Ruiz,  Rosa  Amor,  Antonia  Moya,  Arancha  Carmona, Gloria López, Arturo Aguilar. También he ampliado mis estudios en danza contemporánea  con  profesores,  además  de  Juan  Carlos  Santamaría,    con  Eva  García,  Sol  Pico, Alfonso Ordoñez, Marta carrasco, Carlos Iturrioz.

Algunas  actuaciones  que  me  hicieron  crecer  tanto  de  manera  personal  como profesional  y  como  no,  de  experiencia  para  la  mejora  de  mi  práctica,  Congreso Internacional  de  la  Danza  y  lo  Sagrado  de  la  UNESCO,  dirección  de  Mariemma, diversos  festivales  bajo  la  dirección  de  Mariemma,    Compañía  Flamenco  Escénico  de Rosa  Amor,  en “Anda  Jaleo”  y  Colaboraciones  como  bailarina  en  zarzuelas  como “Dª Francisquita”, “La  leyenda  del  beso”y “El  barberillo  de  Lavapiés”  entre  otras,  con  la compañía Amigos de la Zarzuela.

Uno  recuerda  con  aprecio  a  sus  maestros  brillante,  pero  con gratitud a  aquellos que tocaron nuestros sentimientos”. Carl Gustav

ARTURO AGUILAR

Nace en Valladolid donde  inicia  sus estudios de  flamenco, trasladándose años  más tarde a Madrid para completar su formación con maestros como El Güito, Ciro, Carmen Cortés Manolete, La Tati, Javier Barón… 

Inicia su andadura artística junto a la bailaora Ana Soler, con la que forma la compañía “Flamenco vital “.

Ha trabajado además de en numerosos lugares de la geografía española, en escenarios como Sadler’s Wells  de  Londres,  Edimburgh  Festival  Theatre,  Festival  de  Brigthon,  Frankfurt,  Heidelberg, Festival  Internacional  de  cine  de  La  India…  así  como ha  compartido  escenario  con  artistas  como Antonio  Canales,  Manuela  Carrasco,  Aída  Gómez,  Antonio  Márquez,  La  Susi,  Esperanza  Fernández, José Antonio…

Reside  en  Valladolid  donde  ejerce  de  profesor  de  baile  flamenco  en  la  Escuela  de  Danza  de Valladolid,  además  de  colaborar  con  artistas  flamencos de  su  ciudad  como  el  guitarrista  Raúl Olivar.

MARÍA TOMILLO

María  Tomillo  es  Titulada  en  Danza  Española  por  el  Real  Conservatorio  de Danza “Mariemma” de Madrid,  Titulada en grado elemental de Música, Licenciada  en Historia del  Arte  y Master en Danza de  los siglos XV  y  XVI, con  matrícula de  honor, por la Universidad de Valladolid.

A  diferencia  de  lo  que  ocurre  con  la  mayoría  de  las  personas  que  comienzan  su andadura profesional con la elección de la carrera universitaria o incluso después de los estudios superiores, María y todos los que se dedican a la danza comienzan su formación  y  dedicación  profesional  a  muy  temprana  edad.  María  lo  hizo  a  los  7  años  en  la Escuela  de  Danza  de  Valladolid,  fundada  por  Mariemma,  Escuela  a  la  que  hoy  sigue dedicando todo su hacer y cariño por la danza.

El  camino  no  ha  sido  fácil,  pero  sí  muy  gratificante.  La  disciplina  de  la  danza requiere  mucha dedicación, constancia, esfuerzo  y capacidad de superación tanto física como  psíquica.  También  requiere  una  buena  formación  acorde  con  la  evolución  de  la persona,  del cuerpo  y  la psique, del  niño al adulto. Una  formación  muy cuidadosa a  lo largo del tiempo y no una formación express como hoy muchas personas pretenden.

La  madre  de  María  cuenta  que  eligió  la  Escuela  de  Danza  de  Valladolid  para formar a sus dos hijas  porque  la  fundó una de  las  mejores bailarinas,  maestras  y coreógrafas de nuestro país, Mariemma. Y así se formó en los 4 estilos de la Danza Española: Escuela Bolera, Danza Estilizada, Flamenco y Folclore, además de recibir una gran base académica con el estudio de la Danza Clásica o Ballet.

No obstante,  la danza es una carrera que se prolonga a  lo largo de toda la  vida  y que se renueva, que se reinventa, que crece, que se vuelve diversa y creativa y por ello, María  Tomillo  ha  continuado  formándose  en  las  disciplinas  estudiadas  desde  la  niñez pero también en otras que han completado  su  formación  y  dedicación como profesora: Danza  Española,  Danza  Clásica,  Danza  Contemporánea,  Danza Antigua,  danza  para personas  con  diversidad  y  otras  muchas  disciplinas  muy  ligadas  a  la  danza  como  el teatro, la Comedia dell’Arte, la expresión corporal, etc.

Muchos han sido sus maestros y profesores entre cursos de larga duración, talleres y  wokshops:  Arturo  Aguilar,  bailarines  de  la  Axis  Dance  Company,  de  San  Francisco, Lieven  Baert,  Deda  Cristina  Colonna,  Véronique  Daniels,  Eva García  Simón,  Cecilia Gracio  Moura,  Ernesto  Gonçalves  da  Rocha,  Bruna  Gondoni,  Adriano  Iurissevich, Emilio Jiménez, Carmen Luzuriaga, Antonia Martínez, Cecilia Nocilli, Marina Nordera, Alfonso Ordoñez, Alfonso Romera, Mª José Ruiz Mayordomo, Juan Carlos Santamaría, Irene  Soto,  Barbara  Sparti,  profesores  del  Psicoballet  Maite  León,  Lucio  Paolo  Testi, Virginia Valero, Alberto Velasco y muchos más que han acompañado a María a lo largo de estos 35 años de dedicación a la danza.

Con  toda  esta  formación  ha desarrollado  su  carrera  profesional  centrada  en  la enseñanza  de  la  danza  en  varias  disciplinas:  Danza  Española,  iniciación  a  la  danza  clásica y danza en la diversidad para niñ@s, jóvenes y adultos. La enseñanza es una de las carreras más apasionantes y silenciosas pues consiste en plantar semillas que crecen sin que uno pueda a penas percibirlo y sin que uno pueda llegar a ver los resultados, como a veces ocurre por el devenir natural de la vida.

Acorde  con  esta  vocación de  María por  la  enseñanza  y  con  la  idea  de  que  de  la danza  todos  pueden  disfrutar  y  obtener  altos  valores  para  el  desarrollo  de  la  persona, crea  en  el  año  2000  para  la  Escuela  de  Danza  de  Valladolid,  el  programa  formativo Danza y Discapacidad y la Compañía DyD que dirige, gestiona y coreografía. El tiempo le  ha hecho ver que detrás de  las personas con discapacidad, se encierran personas con gran  talento  artístico  por  lo  que,  la  enseñanza  de  la  danza  en  este  campo  de  la diversidad,  ha  dejado  de  ser  para  ella  una  vida  de  desarrollo de  la  personas  y  ha evolucionado   aún   más   hacia   el   desarrollo   del   artista   con   discapacidad.   Somos verdaderos  especialistas  en  hacer  de  la  diversidad  un  arte  y  reivindicamos  la  dignidad artística que las personas con discapacidad se merecen.

La trayectoria de la Compañía DyD, de la mano de María Tomillo, ha dado lugar a multitud de espectáculos y coreografías que han pisado los escenarios y espacios escénicos  de  distintas  ciudades  de  España  y  Portugal,  siendo  las  últimas  representaciones destacables  la  presentación  de “Pinceladas”  en  la  Feria  Internacional  de  Turismo  de Madrid,  Fitur  2017,  las  Cortes  de  Castilla  y  León  para  la  celebración  del  Congreso Aniversario  de  la  Convención  de  Naciones  Unidas  sobre  los  Derechos  de  las  Personas con discapacidad, las Bodegas Arzuaga y el Teatro Zorrilla de Valladolid.

Las  conferencias,  congresos   y   workshops  son  parte  también  de la  entrega profesional  a  la  danza  y  de  la  diversidad  de  conocimiento de  María  Tomillo  sobre distintos  aspectos  relacionados  con  la  danza  (la  persona,  la  creatividad,  la  diversidad, los diferentes estilos, el acondicionamiento físico, etc.). Destacan conferencias y charlas sobre  el  programa  Danza  y  Discapacidad  y  la  Compañía  DyD  para  distintos  públicos (profesionales, niños y  jóvenes), talleres de danza  inclusiva, charlas sobre  voluntariado cultural y, en concreto, el workshop sobre Escuela Bolera en el Congreso Internacional “La  disciplina  coreológica  en  Europa:  Problemas  y  perspectivas”  (Valladolid, 2009) y otro   sobre   Danza   Española   para   el   Temecula   Community   Theater   (Temecula, California, USA, 2012).

Toda  una  vida  dedicada  a  la  danza  que  aún  continúa  y  que  comenzó  con  la excepcional formación y admiración de la Divina Mariemma.